Los pools ganan descentralizando la minería de Bitcoin
La implementación de StratumV2 podría reducir el poder de los pools y dárselo a los mineros individuales. Esta descentralización beneficia a ambos.

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Con StratumV2 los pools aumentan su rentabilidad.
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Los mineros individuales podrían ofrecer aceleración de transacciones.
Cerca del 75% del hashrate global de Bitcoin se sentó a la misma mesa para adoptar una solución a una de las mayores críticas a la minería: la centralización de poder en pools. No por filantropía, sino movidos por la misma teoría de juegos inherente al funcionamiento de Bitcoin: incentivos económicos.
Foundry, AntPool, F2Pool, SpiderPool, MARA Pool, Block (a través de su división Spiral) y Demand Pool —siete operadores que entre todos producen tres de cada cuatro bloques de la red— firmaron un compromiso con el grupo de trabajo de Stratum V2 para reducir su influencia sobre las transacciones que se incluyen en los bloques y devolverle este poder a cada minero individual, como sucedía en los inicios de Bitcoin.
Es el primer movimiento industrial coordinado hacia la adopción del protocolo desde que está disponible, en 2022. De los siete firmantes, solo Demand Pool tiene job negotiation activado por defecto. El resto firmó la voluntad. Falta firmar la fecha.
Stratum V2, sucesor del estándar Stratum V1 que comunica pools y mineros desde 2012, introduce tres cambios estructurales: cifrado de extremo a extremo, mayor eficiencia en la transmisión de trabajo y, sobre todo, la posibilidad de que cada minero construya su propia plantilla de bloque en lugar de recibirla cerrada por el pool.
Esta última función, llamada job negotiation o negociación de trabajo, es la pieza neurálgica: redefine quién decide qué transacciones entran en cada bloque. Sin ella, y con una creciente concentración de hashrate en pocos pools, aumenta el riesgo de censura y filtraje de transacciones. Esto no es un riesgo teórico. Ya pasó con Mara en 2021 y con F2Pool, ViaBTC y Foundry en 2023, al no procesar transacciones sancionadas por la OFAC.
Si bien gracias al diseño de Bitcoin ellos solos no hubieran podido evitar que otros mineros incluyeran dichas transacciones en la contabilidad, entre más poder concentren los pools, más peligro hay.
La centralización que la crítica no cambió en una década, la cambia el incentivo
En agosto de 2019, cuando Braiins anunció Stratum V2 y CriptoNoticias cubrió la noticia en español por primera vez, Pavel Moravec, co-CEO de Braiins, lo resumió en una frase: «Esto debería haberse hecho hace años, realmente».
Han pasado casi siete años desde aquella entrevista. Hemos seguido la evolución del protocolo, su lanzamiento oficial en 2022, entrevistamos a Jan Capek de Braiins, y explicamos cómo minar con los pools que ya operaban bajo el estándar. En todo ese tiempo, la pregunta que sobrevoló cada artículo fue siempre la misma: si los beneficios técnicos son tan evidentes, ¿por qué los grandes no lo adoptan?
Una década de advertencias académicas, papers, hilos de Twitter y editoriales —incluidos los nuestros— no logró mover la aguja. La descentralización que no se alcanzó con éxito por argumento moral, ahora está empezando a ocurrir porque la arquitectura propuesta es más eficiente, segura y barata de operar que la actual. En resumen, lo que está logrando mover la aguja es algo que está en la base de la propia minería: los incentivos económicos. En Bitcoin, los cambios que perduran son los que los incentivos sostienen.
Según un estudio realizado en Hashlabs, Stratum V2 aumenta los beneficios netos del minero hasta un 7,4%, derivado exclusivamente de mejoras técnicas. Ese número se compone de partes verificables. La latencia en el cambio de bloque cae de 325 milisegundos a 1,42 milisegundos, una mejora de 229 veces que recupera aproximadamente 4,9 horas de hashpower útil al año que en V1 se perdían en intentos obsoletos.
El ancho de banda intercambiado entre pool y minero se reduce entre un 30% y un 70%, según la configuración, por el paso de mensajería textual JSON a binaria. La propagación de bloques —medida por el propio sitio de Stratum Protocol— es 28 veces más rápida. Y el cifrado de extremo a extremo elimina la posibilidad de hashrate hijacking, un ataque que bajo V1 podía desviar silenciosamente hasta un 2% del output de un minero hacia un atacante intermediario.
Sumadas, estas mejoras dibujan una conclusión incómoda para quien defendía la postergación: un minero conectado a un pool que opera Stratum V2 completo gana más que el mismo minero conectado al mismo pool bajo V1. La diferencia no es marginal en una industria donde el hashprice ronda los 38,57 dólares por petahash al día y CoinShares estima que hasta el 20% de las operaciones opera al borde de la rentabilidad. Ante ese escenario, un 7,4% adicional es la diferencia entre apagar máquinas y mantenerlas encendidas.
Fuente: www.criptonoticias.com



