Bitcoin no está en un callejón sin salida por la cuántica

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Habla la comunidad: Bitcoin no está en un callejón sin salida por la cuántica

Especialistas analizan el impacto de la computación cuántica en Bitcoin tras la meta de Google para 2029.

La hoja de ruta de Google para 2029 reactivó el análisis en la comunidad de Bitcoin sobre la capacidad de respuesta descentralizada frente a la aceleración cuántica corporativa. Fuente: Grok.
  • Joaquín Keller advierte que el riesgo para la firma digital de BTC podría llegar antes de 2029.
  • Alejandro De La Torre y la comunidad priorizan la cautela y descartan riesgos operativos hoy.

El debate sobre el Q-Day o el momento en que la computación cuántica sea capaz de vulnerar la criptografía actual, pasó de las pizarras teóricas a los foros y espacios de discusión de la comunidad de Bitcoin.

Sucedió desde el 31 de marzo de 2026 cuando la hoja de ruta de Google, que sitúa el año 2029 como el horizonte para su migración post-cuántica, reactivó el análisis sobre la capacidad de respuesta de una red que, por diseño, prioriza el consenso sobre la velocidad corporativa.

En este escenario una parte de la comunidad invita a comprender que Bitcoin no se encuentra en un callejón sin salida ante esta amenaza. De hecho, hay que mirar su arquitectura como una fortaleza digital.

En este ecosistema, cada «caja fuerte» con saldo está resguardada por un código criptográfico único. Y la llegada de una supercomputadora cuántica no implicaría el derrumbe de los muros de la fortaleza, sino la obsolescencia de las actuales combinaciones de seguridad, tal como lo apunta el economista Saifedean Ammous.

Este escudo de acceso es lo que hoy conocemos como el algoritmo de firmas digitales ECDSA (Elliptic Curve Digital Signature Algorithm). Es el guardián invisible que se asegura de que solo el dueño de una clave privada pueda autorizar un movimiento de fondos.

Según el whitepaper de Google, romper ECDSA-256 requeriría entre 1.200 y 1.450 cúbits lógicos, lo que en una arquitectura superconductor realista se traduciría en menos de 500.000 cúbits físicos. Esta cifra representa una reducción aproximada de 20 veces respecto a estimaciones anteriores.

En una comunicación con CriptoNoticias, Joaquín Keller, especialista en computación cuántica y profesor visitante en la Universidad Central de Venezuela (UCV), señaló la importancia de preparar la red ante futuros avances cuánticos.

Hay que tener en cuenta que, en el mundo cuántico, los errores son la norma. Un cúbit físico es un interruptor altamente inestable; por ello, el sistema agrupa a miles de ellos junto con códigos de corrección de errores para generar un cúbit lógico confiable.

Keller advierte que si bien hoy Bitcoin es inexpugnable, la velocidad del progreso técnico sugiere que el umbral de riesgo para el algoritmo ECDSA podría alcanzarse antes de lo proyectado, obligando a la red a una migración masiva hacia un nuevo estándar de blindaje.

¿Urgencia o precaucación para Bitcoin?

Keller resalta sobre la inminencia del desafío al señalar que «la situación es urgente para Bitcoin. En 2024 alcanzamos el hito del primer cúbit lógico con el procesador Willow de Google, y en 2025 Quantinuum ya reportó 50 cúbits lógicos con su sistema Helios».

Según las estimaciones actuales, la firma digital de Bitcoin podría verse comprometida con menos de 500 cúbits lógicos. «Personalmente, no descarto que este escenario se materialice antes del año 2029», dijo.

Pero el reto no es solo técnico, sino operativo. Migrar Bitcoin a nuevos estándares de blindaje tiene un precio. Sobre ello, Keller, quien actualmente se encuentra en labores académicas en la Universidad Central de Venezuela (UCV), pone en perspectiva.

El problema es que por esencia bitcoin no tiene autoridad central para tomar decisiones e imponer una solución. Llegar a un consenso en ese contexto es un proceso lento. Y algunas wallets pueden no tener dueño en vida para migralos, pienso por ejemplo las wallet de Satoshi, creador de bitcoin.

Joaquín Keller.

También se debe tener en cuenta que migrar Bitcoin a algoritmos post-cuánticos implica un compromiso operativo en el que las firmas digitales serían significativamente más grandes. Esto se traduciría en transacciones más pesadas, un aumento en las comisiones (fees) por el uso del espacio en bloque y un desafío mayor para la escalabilidad de la red.

Fuente: www.criptonoticias.com

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